viernes, 11 de septiembre de 2009

Hay una guerra contra los jóvenes, denuncia el concejal Jaime Caycedo



• Avalancha de denuncias de amenaza en buena parte de las Localidades de Bogotá, documentadas por Secretaría de Gobierno y Personería Distrital
• Pide visita de Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y demás organismos del sistema internacional de derechos humanos, para que evalúen la grave crisis humanitaria que vive Bogotá.

“La victimización de la población juvenil en Bogotá se expresa a través de una cruenta persecución, que más parece una guerra sistemática y planificada, lo cual está generando una verdadera emergencia humanitaria en la ciudad”, denunció el concejal del Polo Democrático Alternativo Jaime Caicedo Turriago, respaldándose en cifras oficiales que fueron allegadas gracias a cuestionarios presentados por su oficina.

De acuerdo con los informes oficiales de la Secretaría de Gobierno, desde el pasado mes de marzo se presenta en la ciudad una oleada de denuncias sobre la proliferación de panfletos amenazantes en distintas localidades de Bogotá, con cerca de 40 casos distintos que involucran decenas de jóvenes en toda la ciudad, destacándose aquellas que han llegado contra estudiantes y líderes estudiantiles de universidades públicas como la Pedagógica Nacional, la Nacional de Colombia, la Distrital y diversos colegios y centros educativos privados.

“Debería ser motivo de alarma ciudadana el hecho de que en los panfletos distribuidos y firmados por organizaciones auto identificadas como Águilas Negras y AUC, se indiquen cosas tan graves como que “de ahora en adelante para que un estudiante o pasante venga debe contar con una autorización expresa y escrita de la correspondiente universidad que certifique quien es y que hace, nosotros lo cotejaremos (sic) con la base de datos que hemos compilado durante labores de inteligencia desarrolladas en barrios, colegios y universidades por nuestra organización. Si es un joven subversivo emulando al che Guevara y jugando a la guerra, nuestros patrulleros le darán de baja”, lo cual muestra a las claras no sólo el grado de infiltración institucional que han alcanzado estos grupos criminales, sino el aparente contubernio con funcionarios y directivos de ciertas instituciones de ‘seguridad’”, señaló Caicedo Turriago.

Los jóvenes, en el peor de los mundos

El concejal del Polo Democrático Alternativo detallada una relación de de los más de 70 barrios amenazados en forma directa por aparatos paramilitares, realmente existentes, reseñando la versión oficial de la Secretaría de Gobierno en el sentido de que las amenazas “están siguiendo una lógica de panfletos, luego listas, luego reclutamiento, por lo que se ha generado una situación de miedo generalizado… Las amenazas han modificado los hábitos de rutina diaria en la ciudad; en algunos sitios los muchachos se están encerrando en sus casas por su propia cuenta para evitar problemas“, dice el informe en cuestión.

“Todo esto es consecuencia, por una parte, del auspicio desde el Estado nacional de la avanzada paramilitar, que incluyen los montajes de supuestas entregas de grupos y armas, pero que a la postre son simples farsas para disfrazar la verdadera presencia armada en las comunidades y la imposición de su ley del silencio”, dijo Caicedo.

Por otra parte, la sociedad está cerrando los ojos ante el drama que viven cotidianamente los jóvenes menores de 26 años, que equivalen al 22.1 por ciento de la población total de Bogotá. Entre ellos está el 41.5 por ciento de los desocupados de la ciudad y su tasa d desempleo bordea el 19 por ciento, a más de que la iniciación de su inserción al mercado laboral es supremamente dificultosa por las exigencias de los empresarios, favorecidos por la flexibilización laboral”.

“Pero lo más grave es que la explotación laboral de que son víctimas es inmoral: el 86.1 por ciento de los menores de 26 años tiene ingresos inferiores a dos salarios mínimos. Ahí tiene la sociedad la prueba de que el abandono y la despreocupación por la situación de la población juvenil termina por mutarse no sólo en la desesperanza, sino en su conexión con salidas vinculadas al crimen y a la incorporación a bandas paramilitares; o a su eliminación en falsos positivos y operaciones de limpieza social, porque para ellos el régimen y la política de ‘seguridad democrática’ no ofrece alternativas de ingreso, ocupación y ni siquiera el derecho a la vida”, denunció Jaime Caicedo.

Prensa PCC
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