viernes, 18 de septiembre de 2009

Desempleo y criminalización juvenil:Dos caras de la misma moneda dice el Concejal Jaime Caicedo


* 746 homicidios de jóvenes entre 15 y 29 años en 2008, según medicina legal.

* Crece acecho paramilitar: 16 localidades amenazadas contra 10 en 2008. Emergencia humanitaria en Bogotá.

Boletín de prensa

“La información estadística de que disponemos muestra claramente una tendencia creciente en las tasas de desempleo, subempleo y de homicidios a partir del año 2006, por lo cual podemos inferir que el incremento del desempleo y el subempleo generan mayores niveles de inseguridad, que se expresan en el aumento de los homicidios”, dijo hoy el concejal Jaime Caicedo Turriago en vísperas de un crucial debate en el Concejo de Bogotá sobre el tema de la amenaza paramilitar, la inseguridad ciudadana y los crímenes de que son víctimas los jóvenes en la ciudad.

Con el respaldo de estadísticas proporcionadas por las Secretarías de Gobierno y Desarrollo Económico, Medicina Legal, Personería Distrital y los personeros locales, Caicedo mostró el comportamiento de la tasa de desempleo que en los últimos tres años (2006 a 2008) se ha mantenido entre el 10.9% y el 11.5%. Así mismo, la tasa de subempleo pasó del 13,6% al 15.4% en el mismo período, mientras que la de homicidios llegó al 20,4 por cada 100.000 habitantes en 2008, cuando era de 19,2 en 2006. A estas cifras debe sumarse la tendencia de los suicidios que también crecieron en número al pasar de 188 en 2006 a 262 en 2008, coincidiendo con el crecimiento del desempleo y el subempleo.

“Otra conclusión muy preocupante es que la composición de homicidios por género en el 2008, la encabezan los hombres, con el 92%, frente a un 8% de mujeres. El rango de edad de los hombres y mujeres en el cual se presentó el mayor número de víctimas por homicidios, oscila entre los 20 y 29 años. Igual situación ocurre en el campo de las lesiones personales ya que en 2008 la población ubicada en ese mismo rango de edad fue la más afectada por esta causa: de los 2.967 casos, 2.245 fueron hombres y 722 mujeres”, complementó el concejal del Polo Democrático Alternativo.

“Todo esto debe correlacionarse con la curva de empleo, especialmente entre la población joven de la ciudad, la cual representa el 22.1% del total de fuerza laboral. Los datos indican que los jóvenes sin empleo representan el 41,5% del total de desocupados de la ciudad, hecho que tiene que llamar al conjunto de la sociedad, el gobierno y el empresariado a decisiones urgentes si es que queremos de verdad revertir el rumbo siniestro de la relación profunda entre este fenómeno y la criminalidad que la ciudadanía acusa como uno de los principales problemas de la ciudad”, señaló Caicedo Turriago.

La amenaza paramilitar se consolida

El concejal Jaime Caicedo denunció el año pasado la presencia de fuerzas paramilitares en 10 de las localidades de la ciudad. “Pues bien, los últimos datos indican que su potencial de amenaza ahora está presente en 16 localidades: Usaquén, Suba, Engativá, Chapinero, Barrios Unidos, Teusaquillo, Candelaria, Santafé, Mártires, Puente Aranda, Kennedy, Bosa, San Cristóbal, Antonio Nariño, Rafael Uribe, Tunjuelito, Ciudad Bolívar, Usme, Sumapaz, de acuerdo con los informes combinados de la Secretaria de Gobierno, la Personería Distrital, los personeros locales y el comité por la Defensa de los derechos humanos. Es una situación sumamente grave que yo calificaría sin titubeos como de emergencia humanitaria”.

El concejal del Polo dijo que estos hechos ponen en evidencia una amenaza paramilitar generalizada y cada vez más evidente que se ha venido concretando en detenciones en lugares públicos, requisas y amedrentamientos “prácticamente a la vista de todo el mundo y muy particularmente de las autoridades. Estos aparatos ya no son clandestinos”.

Denunció que esta perspectiva tiene un ingrediente adicional reflejado en la campaña electoral y el proceso eleccionario próximo. “Los hechos nos indican que hay un cerrado alineamiento de estas estructuras paramilitares con la reelección de Uribe, consecuencia de lo cual es la abierta persecución y la criminalización de los ciudadanos y ciudadanas que no pensamos así. Estamos asistiendo a la constitución de un estado fascista, sin que la mayor parte de la sociedad lo perciba ni reaccione ante el hecho”.

Caicedo Turriago tiene información de primera mano acerca de las amenazas en todas las localidades mencionadas, presentándose casos como los de Ciudad Bolívar donde prácticamente ninguno de sus 350 barrios está exento de amenazas a través de panfletos y de presencia de civiles y uniformados armados patrullando las calles, según cuentan informes del comité de derechos humanos de esa localidad.

“Ni hablar de la situación en las universidades públicas, donde las amenazas cursan ya con nombres propios y en algunos casos con fotografías de estudiantes y docentes de centros académicos como la Universidad Nacional, la Distrital y la Pedagógica Nacional, sin que escapen otras instituciones incluso de bachillerato, tanto públicas como privadas. En uno de los panfletos aparecen más de 50 personas amenazadas, sin contar un número impresionante de organizaciones estudiantiles y hasta de vendedores ambulantes que distribuyen alimentos a la población estudiantil”.

Prensa PCC

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