martes, 31 de agosto de 2010

Intervención de Jaime Caycedo en sesión del concejo en el Barrio Policarpa


Este Foro celebra varios acontecimientos. En el marco del Bicentenario, evoca el barrio Policarpa Salavarrieta uno de los nombres centrales de la presencia popular en la Independencia del colonialismo.

La Pola es símbolo de rebeldía social y subversión para el entonces orden decadente. Fusilada por sus concepciones libertarias, sigue siendo ejemplo de valor y heroísmo. El año próximo el barrio conmemora sus primeros 50 años de existencia. Emerge como un reclamo contra la injusticia y la exclusión, en la Bogotá de los años 60; la Bogotá sobreviviente del 9 de abril de 1948; la Bogotá recipiente de las migraciones que huyen de la violencia. Gracias a la lucha indeclinable de sus pobladores, pudo consolidarse como barrio e integrarse a las periferias populares del Centro de la ciudad. Es indesligable su historia del espacio de máximo desarrollo de las instituciones de atención, de formación e investigación en salud: el Instituto Nacional de Cancerología, el Instituto de Dermatología Federico Lleras, el Santa Clara, La Samaritana, La Misercordia, el Instituto Materno Infantil y el San Juan de Dios. El San Juan de Dios, hoy cerrado para vergüenza del país y de Bogota, vivió día a día la experiencia del servicio y la solidaridad con el Pola. El San Juan y el Pola no son solo memoria sino ponen en el centro del debate reflexiones sobre el POT y Ciudad Salud.

Habrá, en los actos conmemorativos actuales y en los del año próximo ocasión de explayarse en las experiencias de la lucha por la vivienda. Cabe agradecer al Concejo de la ciudad, a la administración, a quienes están apoyando ahora y el año que viene este cincuentenario, su aporte al reconocimiento de la lucha por hacer de Bogotá una ciudad menos desigual, más equitativa, más justa y realmente democrática.

El POT compendia las decisiones políticas que establecen el valor de uso del suelo y sus destinaciones, de acuerdo con las orientaciones principales del poder de clase. Tal valoración tiende a favorecer los intereses del capital y entra en contradicción con las mayorías depauperadas que carecen de los medios para conseguir un ordenamiento del espacio urbano acorde a las necesidades primordiales de la vida social, que se condensan en los derechos vitales de los pobladores en tanto trabajadores y ciudadanos.
Son importantes los avances logrados por las administraciones del Polo en gratuidad de la educación, reducción del hambre, salud al hogar, pero falta mucho por hacer. Hay que reconocer que el poder real de la ciudad sigue estando en manos de los aparatos privados del gran capital, inmobiliario y financiero, y de los inversionistas del capital transnacional para quienes la vida, las necesidades, las angustias o los intereses de la inmensa mayoría de los trabajadores-ciudadanos no es importante. Tiene importancia y genera interés desde su óptica la ciudad en tanto facilita, ajusta y acomoda su organización, su acceso a los recursos naturales, a los requerimientos energéticos, etc., para hacer más rentable sus inversiones y su lucro. Tan es así, que el mismo secretario de Hacienda denuncia que Bogotá pierde 200.000 millones anuales por la evasión del ICA y otros impuestos a cargo de grandes empresas que migran a los municipios vecinos y las zonas francas, repartidas a familiares y socios, mientras se siguen surtiendo de los servicios e infraestructura de Bogotá. Aun así, exigen que la ciudad se adecue al perfil de sus crecientes ganancias.
Pero aquí es donde interviene la elección moral y política a la que convidan las revisiones parciales o generales de los POT. ¿Qué tipo de lineamientos deben presidir tal OT?

Por lo visto hay dos posibilidades. Una, la que ha regido hasta el presente el modelo de ciudad, es decir, el enfoque que implica el primado de la rentabilidad económica en función de la acumulación de capital y el culto al mercado. Otra, la que reclama la rentabilidad social de la renovación urbana, en función de reducir las desigualdades, generar una ciudad equilibrada y justa, que respete el derecho de los trabajadores-ciudadanos al territorio, que establezca prioridades para mejorar las condiciones sociales de vivienda, servicios, salud pública y educación gratuitas, de la inmensa mayoría de los hogares actualmente en condiciones de pobreza, desempleo y baja calidad de vida.

Estas dos maneras de mirar la ciudad y su organización no son compatibles. Lo que se exige es que el interés particular de una minoría poderosa económicamente no se imponga como el interés general de 7 millones de habitantes de Bogotá.
En la localidad Antonio Nariño hay 602 manzanas, distribuidas según estrato asi:
Sin estrato 76 Estas son manzanas sin viviendas.
Estrato 1 0
Estrato 2 26
Estrato 3 500
Estrato 4 0
Estrato 5 0
Estrato 6 0
Esta situación no es muy diferente de la de otras localidades del DC. Pregunto, ¿De qué manera puede garantizar la ciudad los derechos al espacio, al territorio, al mejoramiento de sus condiciones, de una población mayoritariamente pobre en el marco del proyecto de Ciudad Salud, en la óptica que concibe la salud como un negocio rentable únicamente para los inversionistas? Pregunto, ¿Por qué no podría ser posible un POT y un proyecto de Ciudad Salud no basados en la expulsión de la población pobre sino en un mejoramiento de las condiciones de vida en su territorio de habitación y en el rescate del complejo hospitalario-universitario científico en función de una medicina para la gente y no para el mercado?
Concluyo.
En el proceso hacia la construcción de una ciudad democrática es necesario evaluar alternativas incluyentes, democráticas, con equidad, racionalidad y alto contenido social, tales como:

• garantizar la permanencia de los habitantes en sus territorios

• generar intervenciones integrales en estos barrios afectados por ciudad salud, para mejorar sus viviendas, negocios, espacios públicos, vías, parques, medio ambiente, cobertura en educación, salud, cultura, infraestructura, etc,

• definir y garantizar la vocación productiva del barrio Policarpa, en forma concertada con los habitantes. Por ejemplo, consolidar las actividades de comercio de telas, que es la actividad predominante en este momento, proyectándolas como centro nacional textil, para lo cual la administración debe prestar apoyo económico y tecnológico.

• concertar con la comunidad el mejoramiento de sus viviendas

• Rescatar el complejo hospitalario-universitario con participación mayoritaria del Estado, el mejoramiento de los hospitales públicos, la reapertura del hospital San Juan de Dios con las garantías de prestación de los servicios de salud de alta calidad, y tarifas sociales accesibles a los sectores populares.

• Vincular a los habitantes en los proyectos de ciudad salud.

• Que la comunidad prosiga en su organización y su unidad; que transfiera a los jóvenes la memoria, la experiencia y las enseñanzas cívicas para una ciudad democrática como otro mundo posible y alcanzable.

Muchas gracias.

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