viernes, 5 de junio de 2009

EL POLO VA …


Una vez más se han equivocado los medios de prensa que anuncian el “estallido de la izquierda”. El Polo ha dado comienzo a una segunda consulta presidencial propia, por medio de un acuerdo político, un protocolo de garantías y dos precandidaturas de alcance nacional, las de Carlos Gaviria y Gustavo Petro. Es un signo de responsabilidad y madurez, no de autodestrucción o “suicidio”. Por su lado, Lucho Garzón reconfirmó con su renuncia la creciente distancia con la izquierda, dato nada nuevo desde su paso por la alcaldía de Bogotá. Se han vuelto lugar común, objeto de elogio por la prensa del sistema, las supuestas bondades de Uribe, en particular su peculiar concepción de la seguridad, a la que se le “reconocen” dudosos éxitos, mientras se minimizan las violaciones flagrante de las libertades y de los derechos humanos o su escandaloso contubernio con el narcoparamilitarismo y la corrupción. A la izquierda se le achaca “su no suficiente distancia frente a la guerrilla” y se señala al Partido Comunísta y al Moir como causantes de la radicalización del Polo, sin explicar los impactos de la crisis en la coyuntura actual. Se enjuicia un supuesto “sectarismo” del Polo que se opondría a la convergencia con sectores uribistas contrarios a la reelección y con sectores del centro-derecha del partido liberal. Se le acusa de clientelismo en Bogotá, donde, por el contrario, cargos esenciales de la ciudad no han salido del control de la burocracia neoliberal.

Tanto Garzón como Petro han agitado algunas de estas y otras ideas, en nada coincidentes con la realidad, que le han hecho daño al Polo. A diferencia de Garzón, Petro ha aceptado sujetarse a la consulta y el comité ejecutivo del Polo lo ha facilitado. La campaña de la consulta, así como la candidatura presidencial resultante tendrán que mostrar la diferencia profunda con el régimen uribista y su decadencia evidente. El II Congreso del Polo orientó una vía de alternativa al continuismo, esto es, construir los elementos programáticos para un cambio político-social y la construcción de un gobierno democrático de amplia coalición popular. Tal gobierno democrático tiene tareas insoslayables: las medidas de acción popular para enfrentar la crisis económica y social en curso, la construcción de un nuevo modelo de desarrollo de corte social, las medidas de reforma agraria para la soberanía alimentaria; la oferta de cese al fuego, diálogo y negociación para una paz justa y democrática, sin vencedores ni vencidos pero si con verdad, justicia y reparación; el logro de una reforma política que contemple una Asamblea constituyente, plenamente representativa e incluyente.

El espacio de la consulta es el de la batalla de ideas y propuestas; de diálogo con la montante inconformidad social, obrera, campesina, indígena, afrocolombianas, juvenil, femenina, barrial, lgbt, etc. Ni sectarismo aislacionista ni conciliación con el régimen, deben ser los referentes del diálogo franco con el pueblo. La lucha contra el referendo reeleccionista y la seudo reforma política, son puntos de convergencia en la acción política del momento. La fuerza multiplicadora del Polo está en la unidad real, de corrientes, fuerzas y proyectos, con sus matices y diferencias pero con una identidad de fondo en que el país tiene que cambiar y que nuestro trabajo es desde ya la única sólida garantía. El Maestro Carlos Gaviria encarna con lucidez la opción de la alternativa avanzada que respaldamos sin vacilación.

JAIME CAYCEDO

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